Segunda Fase

La cuadrilla no puede olvidar ciertos detalles. En su investigación debe hacer una especie de cuestionario que va más allá de lo que se ve en el bar o en el batzoki.
Dejarán caer las preguntas para conseguir las respuestas que quieren, de manera que en ocasiones se meterán en terrenos de once baras.
Las preguntas más importantes son:

-Euskera. En realidad no pasa nada si no se sabe euskera. Lo importante es hablar con acento. Unas erres triples, cambiar el género a un par de palabras de cada frase, cambiar participios masculinos por “u” (pegau, cambiau…) añadir al final “pues [puess]”, “ahí va la hostia [aiba_laostia]” o “me cago en la leche [kagüenlaleche]”, será suficiente para ser entendido.

-Apellidos. Cuanto más largo sea éste y más cueste memorizarlo, mejor será. Un buen apellido vasco. Eso es lo que buscan. No sirve García, Sánchez o Rodriguez. Muy normales y fáciles. Deben contener al menos “-etxe-” “-zubi-” “-zabal-”“-bengo-” o
“-larra-”, y si contienen todos estos, mejor.

-Terrenos. Pinares, mas bien. El número exacto de hectáreas, ni más ni menos. En esta pregunta también deberán tener en cuenta las posibles herencias. Como se da por hecho que el nuevo tiene un caserío en propiedad, no hará falta preguntarlo, pero en caso de duda se organizará una matanza en el mismo, para ver si el nuevo "fichaje" pone algún tipo de excusa y se cumplen las sospechas de que no exista caserío alguno. Pero que haya tranquilidad, pues esto ocurre pocas veces.

-Segunda vivienda. Castro, Noja, Laredo, Jaca, Santo Domingo de la Calzada, Salou e incluso Benidorm. Si no tiene segunda vivienda en cualquiera de estos puntos, directamente, no será aceptado. Es un requisito indispensable. ¿Qué clase de buen vasco no ha participado en la colonización del Estado español aún? Hemos comenzado por el norte y por levante, pero poco a poco llegaremos a Andalucía, y de ahí tiramos pa’rriba arrasando con lo que pillemos, ¡Con las bodegas sobre todo! Y vamos expandiendo el euskera (o al menos el acento). Pronto veremos a los madrileños diciendo “egque se me ha pegau sin querer ahí va la hostia”.

-Y un detalle algo menos importante; tripa, barba, entradas y jersey en los hombros. El estilismo. Es un estilismo casual pero en realidad en el trasfondo de este hay mucho tiempo invertido en el perfeccionamiento de los detalles. El pin del PNV, la manera en la que esté hecho el nudo del jersey que cae desde los hombros al pecho, el puro... Hay vascos, que llegan a cortarse el pelo para que parezca que tienen entradas, para no ser discriminados. El de los vascos es, al fin y al cabo, un club elitista, en el cual no sirve sólo el querer entrar, sino que lo importante es ser aceptado.

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