La cuadrilla es un grupo tan cerrado, que no admite a cualquier persona en ella y menos una vez que los lazos de amistad entre los miembros son fuertes. En una cuadrilla que está comenzando a forjarse no se andan con tantos miramientos, pero sí en una que lleva mucho tiempo consolidada. La persona “intrusa” que quiera formar parte del grupo ha de cumplir una serie de requisitos no escritos pero que todos tenemos en nuestra mente.
Esa persona no podrá ser más guapo que el guapo oficial de la cuadrilla, sin embargo podrá ser… poco agraciado, ya que eso no supondrá ningún problema interno, o, al menos, los miembros de la cuadrilla no se sentirán amenazados. Además, tendrá que ser una persona risueña, pero no graciosa, o al menos no más graciosa que el humorista oficial de la cuadrilla. Por la misma regla de tres, el intruso no podrá ser más impuntual que ese de la cuadrilla que siempre llega tarde. Tampoco podrá ser ni muy alto ni muy bajo, para no quitar el puesto a nadie. Ni siquiera podrá ser más “pijo” o más aldeano que ninguno de la cuadrilla. También tendrá que ser una persona crítica (o cotilla, como queráis) ya que una persona que no de su opinión será mal vista y se pensará que está de parte de la persona criticada en ese momento, por lo que, en el momento que falte, pasará a ocupar el puesto de persona criticada del día.
Por otra parte, tendrá que tener muy claros sus gustos. O cerveza o kalimotxo. Pero nada de combinaciones raras. También tendrá que saber cuales son los grupos de moda y las canciones que más sonarán ese verano en las txosnas, y nada de Andy y Lucas, Estopa, El Canto del Loco o Pignoise. Pero sobre todo, deberá recordar las fechas de las fiestas de los pueblos desde marzo hasta octubre.
Estos son casi una serie de mandamientos no escritos pero que todos y todas tenemos en cuenta cuando vemos la amenaza de un intruso en nuestra fuerte cuadrilla. Y esa persona, el “nuevo”, aun cumpliendo el cien por cien de los requisitos, es poco seguro que se introduzca en ese mundo…
Por lo que… si queréis, podéis poneros a prueba. Si creéis que sois capaces de entrar en una nueva cuadrilla, intentadlo. Cuando os deis por vencidos, cuando tiréis la toalla, vuestra antigua cuadrilla será la que os de la espalda y quedaréis en tierra de nadie. ¡Hacedlo si tenéis agallas! Pero nosotras, por el momento, no prometemos nada.
El "intruso"
Publicado por
Amaia y Natalia
domingo, 22 de noviembre de 2009
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