
La historia de la sociedad vasca está estrechamente vinculada a la religión (a la católica), y quizá sea por eso que, sobre todo los bilbaínos, celebran la navidad por todo lo alto. Mi teoría es otra. Mi teoría es que es la excusa perfecta para que puedan hacer lo que mejor se les da; comer y beber sin descanso.
Los vascos en Navidad se vuelven locos. Pagan lo que haga falta por un puñado de angulas, guardan horas de cola para comprarlas, llenan los carros de Eroski con cajas de langostinos, jamón y paté, se sientan a la mesa y se les ilumina la cara, y comen con ansia, como si no hubiesen visto tanta comida en sus vidas, como diciendo “esto si que es una cena y no la del año pasado en casa de mi suegra”. La palabra “crisis” desaparece de la boca de todos ellos. Sobre todo a la hora de dar la paga a hijos, sobrinos, nietos y amigos de hijos, de sobrinos y de nietos. El que más dinero de, más vasco será.
Y todo esto no se plasma únicamente en el regalo que deja Olentzero en cada casa, sino en lo que comúnmente llamamos una bilbainada como; hacer el roscón de reyes más grande del mundo en Bilbao. Sí señor. Que se sepa de donde somos. La foto pertenece a las navidades del año 2007, pero año tras año los vascos han aumentado el tamaño del roscón de reyes para que nadie pueda superarles. Y, como dice la tradición, al que le toque el muñeco, paga el roscón del año que viene. (No os preocupéis que estos de Bilbao se pegarían por pagarlo).
Fiestas navideñas a la vasca
Publicado por
Amaia y Natalia
domingo, 3 de enero de 2010
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